La primera vez que supe de ella fue en la clase de español de sexto. Su nombre aparecía en la portada de Español y Literatura 6, un libro delgado, morado y de letras amarillas enormes, editado por Santillana, que había sido escogido por las autoridades del Liceo Salazar y Herrera como texto guía para el grado sexto. Por alguna razón, el nombre de su autora, Lucila González de Chaves, se quedó grabado en mi memoria, cosa que, curiosamente, jamás se repitió con ningún otro autor de los libros con los que alguna vez estudié.
Al pasar a séptimo grado volví a encontrarme con ese compañero morado y amarillo, cargado de textos y talleres separados en unidades, acomodados en cuadritos, resaltados con colores pasteles y acompañados de unas cuantas ilustraciones. Con él aprendí lo que era una ficha bibliográfica, hice mi primer debate, corregí mi ortografía, amplié mi vocabulario y perfeccioné mi lectura en voz alta con los fragmentos de obras y poemas ubicados en la parte final del libro.
Tiempo después, cuando la lectura del periódico dejó de centrarse en las aventuras de Gardfield, El Fantasma y Olafo, el amargado, descubrí con sorpresa que la columna Funcionalidad del Idioma era escrita por la misma señora que aparecía en los libros de español. Quisiera decir que a partir de entonces fui fiel seguidora de sus consejos y precisiones idiomáticas, pero el periódico llegaba a mi casa de forma esporádica y nunca pude darle continuidad a su lectura.
Pasaron los años, y con ellos vinieron esas grandes transformaciones a las que nos enfrentamos cuando dejamos atrás esos tranquilos días de colegio en busca de un futuro profesional: escoger una carrera, pasar a la universidad, manejar el tiempo, sobrevivir a las clases. Durante este tiempo, cuando debí centrar mi mente en números y códigos, el gusto por la escritura y la necesidad de hacerlo bien me llevaron, una vez más, a los artículos de Lucila González de Chaves sobre el buen uso del idioma.
Mi pasión por la escritura y la lectura hicieron mella en mi determinación de ser ingeniera, y tras una larga reflexión decidí estudiar historia. Lo nunca pensé que eso que alguna vez aprendí en los talleres propuestos en Español y Literatura y leyendo El Colombiano, iba a convertirse en la herramienta principal de mi formación como profesional, y que un día como hoy tendría la oportunidad de conocer a la autora de ese libro con el que comenzó mi gusto por la ortografía y la redacción.
Nos encontramos con la maestra en la Repostería Astor de Junín, uno de los espacios tradicionales de Medellín para la charla y la tertulia, en una cita concertada días antes por vía telefónica. Imaginé que doña Lucila estaría demasiado ocupada, incluso temí que nuestra invitación no la motivara lo suficiente para permitirnos una charla con ella, pero su abierta disposición a atendernos me maravilló.
Cálida, risueña, apasionada, observadora, curiosa, crítica; podría llenar todo un libro con los adjetivos que descubrí en doña Lucila, y aun así me quedaría corta de espacio. Su rostro pequeño, su cabello cano y sus manos de tacto delicado dan cuenta de los años, pero la vivacidad de sus ojos y la lucidez de su mente se resisten a obedecer la lógica de la vejez; doña Lucila parece atemporal.
Escucharla hablar es un deleite, no sólo por el desenvolvimiento y el cuidado con el que usa el idioma o por la precisión y claridad con la que logra exponer sus ideas sin necesidad de usar florituras superfluas o giros explicativos redundantes, también porque en sus palabras se evidencia su experiencia como maestra, la pasión por la enseñanza y el amor por sus alumnos.
Es esa misma experiencia, la que le dieron los 50 años que dedicó a la educación, la que le permite hacer un análisis profundo y una crítica precisa sobre la labor del docente de hoy y su relación con el alumnado. Para Doña Lucila, el maestro debe ser ordenado, cordial, amable y digno, debe facilitar una cercanía con sus alumnos, debe asaltar el corazón del estudiante y enseñar en cada palabra y en cada gesto. Igualmente, no duda en señalar el ego como el mayor enemigo del maestro, puesto que impide el ejercicio de guía que desde la vocación está llamado a realizar.
Pero, así como su labor se centra en enseñar, en conducir, en guiar, el maestro, en palabras de doña Lucila, debe ser capaz de perder la vergüenza de aprender, de ser visto consultando textos, leyendo, instruyéndose; debe saber mostrarse como un alumno más, capaz de enriquecer sus experiencias por medio no sólo del estudio de las áreas y las competencias, también a través de las lecciones de vida que encuentra en su camino.
Durante las casi dos horas que compartimos con ella, vimos aflorar su emoción en forma de lágrimas en dos ocasiones. La primera, mientras nos compartía la desazón que le causaba la soberbia de algunos docentes, para quienes los alumnos parecieran no tener valor alguno; y la segunda, cuando nos habló de su compañero de vida, el maestro Luis Eduardo Chaves, fallecido hace año y medio, y con quien compartió más de la mitad de su vida.
Al acercarse el mediodía nuestra cita llegó a su fin. Tras acompañarla a tomas un taxi, nos despidió con un cálido y fuerte abrazo, y un enorme beso, cerrando con broche de oro esta maravillosa mañana.
Hoy, un día después de disfrutar esta inolvidable experiencia, sigo sorprendida; jamás llegué a pensar que tendría la oportunidad de conocer a esa gran maestra, cuyo nombre en letras amarillas acompañaba el título de mi libro de español: doña Lucila González de Chaves ¡Muchas gracias!
miércoles, 26 de septiembre de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Días 12, 13, 14 y 15: Acercamiento, desde lejos, flores y mis zapatos
Acercamiento: "Es increible lo extraña que puede resultar la imágen. ¿Qué es? la pluma de la cola de una cacatúa ninfa"
Desde lejos: "Siempre me ha parecido peculiar la forma en que la perspectiva juega con la mente. ¿Acaso no parece que el edificio está construido sobre los árboles?"
Flores: "Una pequeña flor a punto de abrirse"
Mis zapatos: "Lo siento, no todos cabían en la foto así que dejé los más importantes"
Desde lejos: "Siempre me ha parecido peculiar la forma en que la perspectiva juega con la mente. ¿Acaso no parece que el edificio está construido sobre los árboles?"
Flores: "Una pequeña flor a punto de abrirse"
jueves, 9 de febrero de 2012
Días 9, 10 y 11: Autorretrato sin rostro, algo que hice, algo divertido
Autorretrato sin rostro: "Esta vez quise jugar un poco con un sombrero y otros accesorios y este fue el resultado"
Algo que hice: "Definitivamente, no es nuevo. Este bolso fue mi mayor proyecto hecho en macramé y me siento orgullosa de él; sin embargo, no intentaría repetirlo ni por una buena cantidad de dinero"
Algo divertido: "Lo intenté de todas las maneras posibles pero sacar una buena foto de Newton mientras intenta atrapar burbujas de jabón es una misión casi imposible; aun así, la experiencia fue demasiado divertida, más de lo que la imagen refleja"
Algo que hice: "Definitivamente, no es nuevo. Este bolso fue mi mayor proyecto hecho en macramé y me siento orgullosa de él; sin embargo, no intentaría repetirlo ni por una buena cantidad de dinero"
Algo divertido: "Lo intenté de todas las maneras posibles pero sacar una buena foto de Newton mientras intenta atrapar burbujas de jabón es una misión casi imposible; aun así, la experiencia fue demasiado divertida, más de lo que la imagen refleja"
lunes, 6 de febrero de 2012
Día 8: Tecnología - Day 8: Technology
"No es digital, no toma fotos, no tiene conección wi-fi pero no deja de ser un elemento tecnológico: mi reloj"
domingo, 5 de febrero de 2012
Día 7: Algo nuevo - Day 7: something new
"No es tan nuevo, ha pasado una semana desde que lo tengo, es mi nuevo dado de 20 caras y lo gané en un torneo de juegos de rol (D&D). Es verde y amarillo y combina con mi dice bag de Cthulhu"
jueves, 2 de febrero de 2012
Día 3: Nubes - Day 3: Clouds
"Azulito, es el color que normalmente tiene el cielo de Medellín, pero son las nubes las que rompen con la monotonía celeste; ellas, unas gorditas, otras alargadas, algunas blancas como conejos y otras con su gris amenazante, revolotean como ovejitas traviesas sobre las cabezas de quienes habitamos y vivimos la ciudad."
martes, 31 de enero de 2012
Día 2: Lo que llevaba - Day 2: What I wore
"Existen tres formas de vestirme: para mi casa, para salir, para fechas importantes. Aun así, no logro adaptarme a eso de la moda, las tendencias y los modelos, creo que soy negada para ese tipo de cosas. En la imagen, con mi Mokona, con ropa de casa"
lunes, 30 de enero de 2012
Día 1: Autorretrato - Day 1: Self portrait
"No existe en el mundo un objeto que me despierte más pasiones, odios y amores que un libro. No soy yo si no tengo un libro, si no leo un libro"
30 días 30 fotos
Ya sé que llevo meses sin tocar el blog y no tengo modo de disculparme por ello, libros no me han faltado y críticas por hacer es lo que hay pendiente peeeeeeeeeero, hay ocasiones en las que no dan demasiadas ganas de escribir. Sin embargo, dando vueltas por la red me encontré un reto fotográfico llamado 30 días 30 fotos, y que consiste en sacar una foto diaria de una temática específica. Por ahora estoy animada con la idea, vamos a ver si el impulso me dura lo suficiente y logro completarlo...
miércoles, 15 de junio de 2011
Derechos del Lector por Daniel Pennac
Hace unos días, mientras repasaba con mi abuela los libros que tenemos en lista de espera, encontré un viejo separador que alguna vez me regalaron en la Alianza Colombo Francesa y que contiene el listado de los derechos del lector. Este decálogo, descrito por Daniel Pennac en su obra Como una novela, es una perfecta declaración de libertad y goce literario, y es una bofetada a aquellos que pretenden convertir el placer de la lectura en un detestable deber. Así pues, comparto con ustedes los Derechos del Lector y los invito a hacerles eco para que todos los lectores del mundo los puedan conocer.
Derechos del Lector por Daniel Pennac
1. Derecho a no leer.
2. Derecho a saltarnos páginas.
3. Derecho a no terminar un libro.
4. Derecho a releer.
5. Derecho a leer cualquier cosa.
6. Derecho al bovarismo[1].
7. Derecho a leer en cualquier sitio.
8. Derecho a hojear.
9. Derecho a leer en voz alta.
10. Derecho a callarnos.
[1] Se entiende por bovarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas. Deriva de la famosa novela de Gustave Flaubert Madame Bovary y el término fue introducido por el filósofo francés Jules de Gaultier, antes del advenimiento de Freud y del psicoanálisis. http://es.wikipedia.org/wiki/Jules_de_Gaultier
sábado, 28 de mayo de 2011
De la Moira y Loevenbruck
Hace algunos meses el Círculo de Lectores ofreció a sus suscriptores una interesante trilogía de literatura juvenil, algo sobre una loba y una niña cuyos destinos estaban conectados por los designios de la Moira, y cuyas intenciones no parecían demasiado buenas con este par de personajes. Dado que por aquel entonces el Círculo se había olvidado de mi existencia (¬¬), Gustavo se arriesgó a adquirir tan singular colección, un libro por bimestre, para dejarlos por ahí, en algún lugar de su biblioteca, casi abandonados, superados por cuatro títulos de las crónicas vampíricas que acechaban sin tregua a cualquier lector desprevenido que osara acercarse... hasta que llegué yo xD.
"La niña y la loba", "La guerra de los lobos" y "La noche de la loba" son los títulos que componen la llamada Trilogía de la Moira, libros escritos por Henri Lœvenbruck, un francés apasionado por la música y la literatura, y quien, según expertos, ha sabido romper con la hegemonía anglosajona de la literatura fantástica. Yo, sin embargo, no me atrevo a realizar semejante aseveración, ¡es tanto lo que he leído y tan poco lo que sé al respecto! Pero dejemos de darle vueltas al asunto y vayamos al grano: hablemos de La Trilogía.
Debo reconocer que me acerqué a los libros sin mucha expectativa; la sinopsis del primer libro es tan simple, tan vaga, que pareciera hacer sido escrita para ahuyentar al lector, no para atraerlo, pero como estaba algo agotada de leer sobre vampiros me atreví a adentrarme en ese particular mundo que la trilogía me presentaba... ¡y no imaginan la tan agradable sorpresa que me he llevado!
La historia habla de Alea, una niña huérfana de 13 años que vive en una tranquila (aburrida) ciudad ubicada al norte de la isla de Gaelia; sin embargo, por casualidades de la vida (o tal vez por cuestiones del destino), un extraño descubrimiento la lleva a convertirse en depositaria de un singular poder, y le acarreará una serie de enormes problemas y aventuras inesperadas, así como el cumplimiento de una labor cuya razón y finalidad deben buscarse a lo largo del camino.
Quisiera hablarles más de la trama pero acabaría destrozando la historia, que es demasiado susceptible a los spoilers, y no es esa mi intención, así que, se quedan iniciados xD, pero puedo contarles otras tantas cositas que pueden ayudarlos a decidirse si leer o no esta trilogía, y una de ellas es que el final es excelente.
Los volúmenes de esta saga no son largos, tienen entre 280 y 290 páginas cada uno, al menos en la colección publicada por la editorial española TimunMas, cosa que los hace aptos para ser llevados a todos lados, y ser devorados en cualquier ratito que nos quede libre. Sobre el estilo narrativo, el autor se vale de las historias paralelas, de descripciones de hechos que ocurren simultáneamente en espacios diferentes o con personajes diversos, pero lo hace de manera tal que el salto entre uno y otro no es difícil de seguir (cosa que me ha ocurrido con otros libros), lo que permite el lector tener una idea global de lo que sucede en la isla sin perderse en el intento.
Los personajes, por su parte, están agradablemente descritos y desarrollados aunque, a mi parecer, no son tan "grises", no poseen tantos contrastes como me hubiese gustado, los buenos son buenos y los malos son malos, y hay pocos puntos intermedios en sus acciones o palabras. Aun así, son fáciles de amar u odiar, de generar lástima o temor, de hacernos llorar o reír a carcajadas. Mi preferido: el enano Mjolln.
Para finalizar quiero señalar dos de las cosas que más me llamaron la atención en los textos; la primera es la dedicación que el autor pone en las descripciones culinarias. Si, como lo leen, Lœvenbruck no se limita a nombrar los platos que ingieren los personajes, llega incluso a enumerar los ingredientes y a darte una versión corta de la receta, y es todo un deleite para la imaginación. La segunda particularidad también se relaciona con la capacidad descriptiva, pero esta vez de los combates y luchas. Al principio, en el primer libro, el detalle de las heridas me causaba un poquito de impresión, pero al avanzar en el tercer tomo me descubrí, innumerables veces, haciendo gestos de asco total frente a la crudeza de las descripciones. Sangre, entrañas, cabezas y demás son meticulosamente enumeradas por el autor, una y otra vez, durante las batallas.
Entonces, resumamos, ¿Qué calificación puedo darle a la trilogía? sin duda le daré un 7.8 sobre 10.
PD: Una última cosita. No considero que sea taaaaaaaan juvenil, es apta para todo público mayor de 15 años ^_^
"La niña y la loba", "La guerra de los lobos" y "La noche de la loba" son los títulos que componen la llamada Trilogía de la Moira, libros escritos por Henri Lœvenbruck, un francés apasionado por la música y la literatura, y quien, según expertos, ha sabido romper con la hegemonía anglosajona de la literatura fantástica. Yo, sin embargo, no me atrevo a realizar semejante aseveración, ¡es tanto lo que he leído y tan poco lo que sé al respecto! Pero dejemos de darle vueltas al asunto y vayamos al grano: hablemos de La Trilogía.
Debo reconocer que me acerqué a los libros sin mucha expectativa; la sinopsis del primer libro es tan simple, tan vaga, que pareciera hacer sido escrita para ahuyentar al lector, no para atraerlo, pero como estaba algo agotada de leer sobre vampiros me atreví a adentrarme en ese particular mundo que la trilogía me presentaba... ¡y no imaginan la tan agradable sorpresa que me he llevado!
La historia habla de Alea, una niña huérfana de 13 años que vive en una tranquila (aburrida) ciudad ubicada al norte de la isla de Gaelia; sin embargo, por casualidades de la vida (o tal vez por cuestiones del destino), un extraño descubrimiento la lleva a convertirse en depositaria de un singular poder, y le acarreará una serie de enormes problemas y aventuras inesperadas, así como el cumplimiento de una labor cuya razón y finalidad deben buscarse a lo largo del camino.
Quisiera hablarles más de la trama pero acabaría destrozando la historia, que es demasiado susceptible a los spoilers, y no es esa mi intención, así que, se quedan iniciados xD, pero puedo contarles otras tantas cositas que pueden ayudarlos a decidirse si leer o no esta trilogía, y una de ellas es que el final es excelente.
Los volúmenes de esta saga no son largos, tienen entre 280 y 290 páginas cada uno, al menos en la colección publicada por la editorial española TimunMas, cosa que los hace aptos para ser llevados a todos lados, y ser devorados en cualquier ratito que nos quede libre. Sobre el estilo narrativo, el autor se vale de las historias paralelas, de descripciones de hechos que ocurren simultáneamente en espacios diferentes o con personajes diversos, pero lo hace de manera tal que el salto entre uno y otro no es difícil de seguir (cosa que me ha ocurrido con otros libros), lo que permite el lector tener una idea global de lo que sucede en la isla sin perderse en el intento.
Los personajes, por su parte, están agradablemente descritos y desarrollados aunque, a mi parecer, no son tan "grises", no poseen tantos contrastes como me hubiese gustado, los buenos son buenos y los malos son malos, y hay pocos puntos intermedios en sus acciones o palabras. Aun así, son fáciles de amar u odiar, de generar lástima o temor, de hacernos llorar o reír a carcajadas. Mi preferido: el enano Mjolln.
Para finalizar quiero señalar dos de las cosas que más me llamaron la atención en los textos; la primera es la dedicación que el autor pone en las descripciones culinarias. Si, como lo leen, Lœvenbruck no se limita a nombrar los platos que ingieren los personajes, llega incluso a enumerar los ingredientes y a darte una versión corta de la receta, y es todo un deleite para la imaginación. La segunda particularidad también se relaciona con la capacidad descriptiva, pero esta vez de los combates y luchas. Al principio, en el primer libro, el detalle de las heridas me causaba un poquito de impresión, pero al avanzar en el tercer tomo me descubrí, innumerables veces, haciendo gestos de asco total frente a la crudeza de las descripciones. Sangre, entrañas, cabezas y demás son meticulosamente enumeradas por el autor, una y otra vez, durante las batallas.
Entonces, resumamos, ¿Qué calificación puedo darle a la trilogía? sin duda le daré un 7.8 sobre 10.
PD: Una última cosita. No considero que sea taaaaaaaan juvenil, es apta para todo público mayor de 15 años ^_^
viernes, 25 de febrero de 2011
Ser flaca no es tan lindo
Para muchos, el título de esta entrada puede ser una completa herejía pero no es más que una verdad absoluta: ser una persona flaca no es tan lindo como lo hacen parecer. ¿Exagero? Lo dudo bastante; llevo 27 años siendo flaca y sé muy bien de lo que hablo, ya verán por qué.
Primero, hablemos de moda. ¿Han intentado encontrar un vestido (traje, en el caso de los hombres) que les quede bien? Estoy segura que todas las personas hemos tenido que pasar por esa tortura pero ¿tienen idea de lo frustrante que resulta ver que nada, ni la talla más pequeña, te queda? Siempre sobra tela por alguna parte y acabas viéndote más flaca de lo que realmente eres.
Aquí, alguno de ustedes dirá “bueno, debes buscar algo que vaya con tu cuerpo”, lo cual suena simple pero no lo es. ¿Alguno ha leído los consejos para vestir según el tipo de cuerpo? Pues yo empiezo a creer que esas guías, al menos las que se relacionan con las personas flacas, fueron hechas para echarnos en cara nuestra delgadez y hacernos ver peor de lo que alguna vez imaginamos. A ver ¿cómo es posible que una mini ceñida nos favorezca o que vernos como si lleváramos todo el armario encima luce bien? Jódanse, expertos en moda, ¡por muy flacas que seamos NO TODO nos sienta bien!! ¬¬
En fin, supongamos que, por misterios de la vida, logras hacerte con toda la ropa linda y favorecedora que existe en el mundo, y vas por ahí, feliz, a encontrarte con algún familiar, amigo y/o compañero, segura de aparentar unos kilitos de más y parecer una mujer del común, cuando la crueldad ajena se hace presente: “¡estás tan flaca!!”. A veces no sé cómo reaccionar, lo admito, no sé si llorar, gritar, enojarme o deprimirme, pero toda esa seguridad que habías logrado con tanto esfuerzo se derrumba estrepitosamente, dejándote ahí, totalmente indefensa, frente a la crítica despiadada.
Algunos dirán que no le ven nada de malo a un comentario tan simple o, peor aún, que sólo pretendían ayudarnos a notar nuestro bajo peso pero ¡Lo sabemos! (Al menos los que somos flacos por constitución y no por opción), no tienen que recordárnoslo cada cinco minutos, usualmente dichos en un tono no muy alentador, ni rematar con frases como “¿es que no comes bien?” o “yo sé de un medicamento que abre el apetito” ¬¬.
En mi caso, no sé si están enterados, mi bajo peso se debe a una condición metabólica, no estoy enferma, no como poco (Gustavo y demás personas cercanas pueden dar cuenta de eso xD), no sufro de desórdenes alimenticios… sólo soy así y no ha existido, hasta ahora, poder humano que me haga ganar (y mantener) peso.
Imagino que habrá quienes consideren que mi queja no tiene fundamento y que son los gorditos los que sufren de verdadera discriminación, pero no es cierto, nosotros también la sufrimos, y echarle en cara a una persona flaca (y sin desórdenes alimenticios) que su peso no es una ayuda; los comentarios pueden parecer bien intencionados, no obstante, dichos de forma incorrecta, hacen muchísimo más daño de lo que pueden llegar a imaginar.
Así que, la próxima vez que hagan esa crítica, piensen bien cómo deben hacerla.
PD: Me saca de quicio que digan que “las mujeres de verdad tienen curvas” ¿y es que nosotras, las flaquitas originales, somos de mentiras??? ¬¬
Primero, hablemos de moda. ¿Han intentado encontrar un vestido (traje, en el caso de los hombres) que les quede bien? Estoy segura que todas las personas hemos tenido que pasar por esa tortura pero ¿tienen idea de lo frustrante que resulta ver que nada, ni la talla más pequeña, te queda? Siempre sobra tela por alguna parte y acabas viéndote más flaca de lo que realmente eres.
Aquí, alguno de ustedes dirá “bueno, debes buscar algo que vaya con tu cuerpo”, lo cual suena simple pero no lo es. ¿Alguno ha leído los consejos para vestir según el tipo de cuerpo? Pues yo empiezo a creer que esas guías, al menos las que se relacionan con las personas flacas, fueron hechas para echarnos en cara nuestra delgadez y hacernos ver peor de lo que alguna vez imaginamos. A ver ¿cómo es posible que una mini ceñida nos favorezca o que vernos como si lleváramos todo el armario encima luce bien? Jódanse, expertos en moda, ¡por muy flacas que seamos NO TODO nos sienta bien!! ¬¬
En fin, supongamos que, por misterios de la vida, logras hacerte con toda la ropa linda y favorecedora que existe en el mundo, y vas por ahí, feliz, a encontrarte con algún familiar, amigo y/o compañero, segura de aparentar unos kilitos de más y parecer una mujer del común, cuando la crueldad ajena se hace presente: “¡estás tan flaca!!”. A veces no sé cómo reaccionar, lo admito, no sé si llorar, gritar, enojarme o deprimirme, pero toda esa seguridad que habías logrado con tanto esfuerzo se derrumba estrepitosamente, dejándote ahí, totalmente indefensa, frente a la crítica despiadada.
Algunos dirán que no le ven nada de malo a un comentario tan simple o, peor aún, que sólo pretendían ayudarnos a notar nuestro bajo peso pero ¡Lo sabemos! (Al menos los que somos flacos por constitución y no por opción), no tienen que recordárnoslo cada cinco minutos, usualmente dichos en un tono no muy alentador, ni rematar con frases como “¿es que no comes bien?” o “yo sé de un medicamento que abre el apetito” ¬¬.
En mi caso, no sé si están enterados, mi bajo peso se debe a una condición metabólica, no estoy enferma, no como poco (Gustavo y demás personas cercanas pueden dar cuenta de eso xD), no sufro de desórdenes alimenticios… sólo soy así y no ha existido, hasta ahora, poder humano que me haga ganar (y mantener) peso.
Imagino que habrá quienes consideren que mi queja no tiene fundamento y que son los gorditos los que sufren de verdadera discriminación, pero no es cierto, nosotros también la sufrimos, y echarle en cara a una persona flaca (y sin desórdenes alimenticios) que su peso no es una ayuda; los comentarios pueden parecer bien intencionados, no obstante, dichos de forma incorrecta, hacen muchísimo más daño de lo que pueden llegar a imaginar.
Así que, la próxima vez que hagan esa crítica, piensen bien cómo deben hacerla.
PD: Me saca de quicio que digan que “las mujeres de verdad tienen curvas” ¿y es que nosotras, las flaquitas originales, somos de mentiras??? ¬¬
sábado, 28 de agosto de 2010
Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu
Nunca he sido aficionada a los libros políticos, ni siquiera ahora que me encuentro en la obligación de leerlos y analizarlos, y es que la crítica cuasi-filosófica a los sistemas políticos o al gobierno termina aburriéndome; un documento bien estructurado es entretenido, una charla entre colegas resulta amena… ¡pero un libro político en el que se le da mil vueltas al mismo asunto es la cosa más insoportable del mundo!, al menos para mí.
Esta idea la he tenido fija desde siempre, más ahora que ando metida de humanista, pero un descubrimiento reciente me ha hecho replantearme la situación. Les cuento en orden para que me entiendan.
Este semestre he matriculado una materia electiva cuyo sugestivo nombre me causaba intriga: Escritura histórico-antropológica; lindo ¿no?, pues bien, cual ha sido mi sorpresa, y la de todos mis compañeros, al descubrir que la dichosa clase es algo así como un taller de teatro y sensibilización artística para historiadores (y valientes de otras carreras que la tomaron xD). Tal cual lo leen, he terminado metida en una pseudo-clase de teatro… ¡y con lo buena que soy yo para actuar! (evidente sarcasmo, para el que no la agarró).
Resulta, además, que uno de los trabajos calificables es una puesta en escena grupal con textos propios, es decir, una obra inventada. Mi grupo de trabajo, muy bien armada, por supuesto, ha tenido la idea de hacer una representación tipo crítica sarcástica sobre el estado y la política en el contexto colombiano actual. Somos cinco personajes: democracia, burguesía, estado (esa soy yo), política y pueblo, pero la configuración de cada figura resulta un tanto (muy) difícil, así que le pedimos ayuda y nos recomendó un texto de Maurice Joly: Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu.
A primera vista, el libro tenía pinta de no gustarme pero me he llevado una enorme sorpresa al recorrer sus páginas, ¡es simplemente magistral!. El lenguaje, la estructura del texto, las ideas expresadas, la forma en que ambos personajes interactúan… ¡he descubierto uno de los mejores y más entretenidos libros, claramente políticos, del mundo! Ok, puede que no todo el mundo piense igual pero para mí es increíble; no deja de sorprenderme la forma en que Joly recurre a las figuras de Maquiavelo y Montesquieu, opuestas desde lo ideológico, y los enfrenta en el infierno, haciendo que cada uno de ellos defienda su propuesta política y busque adaptarla al nuevo panorama mundial, o europeo, mejor dicho.
Hasta ahora he recorrido sólo la mitad del libro pero me he encontrado con argumentaciones tan sólidas y bien planteadas que hasta pareciera que algunos gobernantes de hoy en día las hubiesen llevado a la práctica, es extraordinario; además, me agrada que el personaje de Maquiavelo trascienda a la casi terrorífica forma en la que fue convertido y tenga una voz más real, más humana. De Montesquieu poco puedo hablar por el momento; aunque ha participado activamente de la charla, sus argumentaciones aun no alcanzan a las propuestas por Maquiavelo; supongo que más adelante será su turno de expresarse con mayor claridad.
Aun así, a pesar de no tener el texto terminado, puedo arriesgarme a recomendarlo: quien se atreva a tomarlo entre sus manos no se arrepentirá de leerlo, es simple y absolutamente asombroso.
Esta idea la he tenido fija desde siempre, más ahora que ando metida de humanista, pero un descubrimiento reciente me ha hecho replantearme la situación. Les cuento en orden para que me entiendan.
Este semestre he matriculado una materia electiva cuyo sugestivo nombre me causaba intriga: Escritura histórico-antropológica; lindo ¿no?, pues bien, cual ha sido mi sorpresa, y la de todos mis compañeros, al descubrir que la dichosa clase es algo así como un taller de teatro y sensibilización artística para historiadores (y valientes de otras carreras que la tomaron xD). Tal cual lo leen, he terminado metida en una pseudo-clase de teatro… ¡y con lo buena que soy yo para actuar! (evidente sarcasmo, para el que no la agarró).
Resulta, además, que uno de los trabajos calificables es una puesta en escena grupal con textos propios, es decir, una obra inventada. Mi grupo de trabajo, muy bien armada, por supuesto, ha tenido la idea de hacer una representación tipo crítica sarcástica sobre el estado y la política en el contexto colombiano actual. Somos cinco personajes: democracia, burguesía, estado (esa soy yo), política y pueblo, pero la configuración de cada figura resulta un tanto (muy) difícil, así que le pedimos ayuda y nos recomendó un texto de Maurice Joly: Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu.
A primera vista, el libro tenía pinta de no gustarme pero me he llevado una enorme sorpresa al recorrer sus páginas, ¡es simplemente magistral!. El lenguaje, la estructura del texto, las ideas expresadas, la forma en que ambos personajes interactúan… ¡he descubierto uno de los mejores y más entretenidos libros, claramente políticos, del mundo! Ok, puede que no todo el mundo piense igual pero para mí es increíble; no deja de sorprenderme la forma en que Joly recurre a las figuras de Maquiavelo y Montesquieu, opuestas desde lo ideológico, y los enfrenta en el infierno, haciendo que cada uno de ellos defienda su propuesta política y busque adaptarla al nuevo panorama mundial, o europeo, mejor dicho.
Hasta ahora he recorrido sólo la mitad del libro pero me he encontrado con argumentaciones tan sólidas y bien planteadas que hasta pareciera que algunos gobernantes de hoy en día las hubiesen llevado a la práctica, es extraordinario; además, me agrada que el personaje de Maquiavelo trascienda a la casi terrorífica forma en la que fue convertido y tenga una voz más real, más humana. De Montesquieu poco puedo hablar por el momento; aunque ha participado activamente de la charla, sus argumentaciones aun no alcanzan a las propuestas por Maquiavelo; supongo que más adelante será su turno de expresarse con mayor claridad.
Aun así, a pesar de no tener el texto terminado, puedo arriesgarme a recomendarlo: quien se atreva a tomarlo entre sus manos no se arrepentirá de leerlo, es simple y absolutamente asombroso.
viernes, 16 de julio de 2010
Matrimonio gay y familia: natura y anti-natura
Polemicemos. El senado argentino, luego de más de trece horas de debate, aprobó la ley que autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo, convirtiéndose en el primer país latinoamericano en dar este gigantesco paso hacia una sociedad más ecuánime, y que ojalá sea seguido pronto por los demás países, no sólo en América Latina sino en todo el mundo.
No obstante, esta ley no cambia mentalidades de forma tan sencilla, y hoy, cuando leía los reportes del logro en foros y webs, no podía evitar leer los comentarios desagradables que algunas personas habían publicado al respecto. Antinatural, desagradable, contra los principios divinos, entre otros, fueron los términos con los que me encontraba mientras repasaba las opiniones de los lectores, pero yo pregunto ¿qué significa realmente la palabra “natural”?.
No soy muy versada en el tema de la naturaleza humana y sus implicaciones sociológicas y antropológicas o de su estrecha relación con la cultura, pero recuerdo que en clase de etnología el profesor Jorge Márquez nos enfrentaba a temas que no podían explicarse de forma simple, señalando qué podía ser cultural y qué era natural. Lo mismo ocurre con las prácticas y tendencias sexuales ¿Qué hace que una persona sea gay? ¿Es un gen? ¿Es una consecuencia cultural? ¿Son ambas cosas? ¿Quién dice que debes enamorarte de un sexo determinado?; La verdad, no lo sé y tampoco me importa averiguarlo, considero que cada persona es libre de vivir su vida como mejor le parezca, eso sí, dentro de los límites del respeto y la tolerancia hacia lo diferente.
Lamentablemente, muchas personas no tienen esta misma concepción de la homosexualidad y es entonces cuando salen a defender la sagrada institución familiar como el núcleo conformado por un padre y una madre (dejo de lado el tema de los hijos, eso da para otra discusión), unión natural entre dos seres creados por “dios” o por la “naturaleza” y cuyo fin no es otro que el de la procreación. … … … ¡Ja!. Ya dije que no era muy versada en temas culturales y naturales pero el asunto de la familia es algo que he tenido que estudiar gracias a las investigaciones con las que he colaborado, además de la mía propia.
Señores conservadores, defensores de la figura de la familia como elemento natural que sirve de base a la sociedad, ¡déjenme decirles que andan muy equivocados!! Ajá, tal como lo leen, la idea de la familia como hoy se conoce es el resultado de la intervención del estado en los hogares europeos a partir del siglo XVII y XVIII, como diría otro de mis profesores, la familia es una invención burguesa. (A que nadie esperaba esto xD). Pues, si, para dolor de muchos, el modelo familiar que tenemos hoy se desarrolla a partir de las configuraciones del llamado Estado moderno, y de las tecnologías políticas que aplica sobre el cuerpo, la salud, el alojamiento o la alimentación, que buscan controlar, distribuir, perfeccionar y transformar los cuerpos individuales para aumentar su fuerza productiva y reasignar su fuerza política.
Ups, lo siento, se me salió la historiadora que llevo dentro, mejor volvamos a la escritura coloquial.
Lo que quiero decir con toda esta retahíla de datos, es que no podemos permitir que el discurso natura-antinatura siga guiando el debate sobre las uniones homosexuales, cada quien es libre de amar a quien le plazca y su unión debe ser validada por las instituciones estatales como ocurre con los matrimonios heterosexuales, sin ninguna discriminación… a la final todos somos seres humanos ¿no?
¡A los argentinos un beso y un abrazo enorme!! ¡qué grandes que son, hoy lo han demostrado!!
No obstante, esta ley no cambia mentalidades de forma tan sencilla, y hoy, cuando leía los reportes del logro en foros y webs, no podía evitar leer los comentarios desagradables que algunas personas habían publicado al respecto. Antinatural, desagradable, contra los principios divinos, entre otros, fueron los términos con los que me encontraba mientras repasaba las opiniones de los lectores, pero yo pregunto ¿qué significa realmente la palabra “natural”?.
No soy muy versada en el tema de la naturaleza humana y sus implicaciones sociológicas y antropológicas o de su estrecha relación con la cultura, pero recuerdo que en clase de etnología el profesor Jorge Márquez nos enfrentaba a temas que no podían explicarse de forma simple, señalando qué podía ser cultural y qué era natural. Lo mismo ocurre con las prácticas y tendencias sexuales ¿Qué hace que una persona sea gay? ¿Es un gen? ¿Es una consecuencia cultural? ¿Son ambas cosas? ¿Quién dice que debes enamorarte de un sexo determinado?; La verdad, no lo sé y tampoco me importa averiguarlo, considero que cada persona es libre de vivir su vida como mejor le parezca, eso sí, dentro de los límites del respeto y la tolerancia hacia lo diferente.
Lamentablemente, muchas personas no tienen esta misma concepción de la homosexualidad y es entonces cuando salen a defender la sagrada institución familiar como el núcleo conformado por un padre y una madre (dejo de lado el tema de los hijos, eso da para otra discusión), unión natural entre dos seres creados por “dios” o por la “naturaleza” y cuyo fin no es otro que el de la procreación. … … … ¡Ja!. Ya dije que no era muy versada en temas culturales y naturales pero el asunto de la familia es algo que he tenido que estudiar gracias a las investigaciones con las que he colaborado, además de la mía propia.
Señores conservadores, defensores de la figura de la familia como elemento natural que sirve de base a la sociedad, ¡déjenme decirles que andan muy equivocados!! Ajá, tal como lo leen, la idea de la familia como hoy se conoce es el resultado de la intervención del estado en los hogares europeos a partir del siglo XVII y XVIII, como diría otro de mis profesores, la familia es una invención burguesa. (A que nadie esperaba esto xD). Pues, si, para dolor de muchos, el modelo familiar que tenemos hoy se desarrolla a partir de las configuraciones del llamado Estado moderno, y de las tecnologías políticas que aplica sobre el cuerpo, la salud, el alojamiento o la alimentación, que buscan controlar, distribuir, perfeccionar y transformar los cuerpos individuales para aumentar su fuerza productiva y reasignar su fuerza política.
Ups, lo siento, se me salió la historiadora que llevo dentro, mejor volvamos a la escritura coloquial.
Lo que quiero decir con toda esta retahíla de datos, es que no podemos permitir que el discurso natura-antinatura siga guiando el debate sobre las uniones homosexuales, cada quien es libre de amar a quien le plazca y su unión debe ser validada por las instituciones estatales como ocurre con los matrimonios heterosexuales, sin ninguna discriminación… a la final todos somos seres humanos ¿no?
¡A los argentinos un beso y un abrazo enorme!! ¡qué grandes que son, hoy lo han demostrado!!
sábado, 3 de julio de 2010
Una abuela mundialista
Mi abuela es fan de la selección Argentina. Hasta ahora creí que su afición se debía más a la presencia de Messi (al que ella adora) que al juego de la albiceleste… ¡pero no! Y no tienen idea de lo curioso que resulta verla siguiendo los partidos ¡hasta ha llegado al punto de conocer la alineación y distinguir a los jugadores!! Esta mañana, durante el juego contra Alemania, no dejó de gritarles a todos, cual técnico de selección, para que hicieran bien su trabajo; que Tévez, que Higuaín, que Mascherano, que Maxi Rodríguez… yo, honestamente, los veo igualitos cuando están en la cancha, pero ella sabía cuando era uno y cuando era el otro el que tenía la pelota, sin confundirse.
Lamentablemente, Argentina no pudo con Alemania y perdió, y mi abuela se enojó tanto que apagó el televisor faltando diez minutos para el pitazo final, sin dejar de renegar por los errores del técnico y los jugadores. Pero el mal humor pasará, tarde o temprano, y la próxima vez que la selección Argentina sea convocada a algún partido veré a mi abuela frente a la pantalla, gritando como cualquier otro fan, esperando algún gol de Messi.
Ah, una última cosa… ella también le va al Barça de vez en cuando.
Lamentablemente, Argentina no pudo con Alemania y perdió, y mi abuela se enojó tanto que apagó el televisor faltando diez minutos para el pitazo final, sin dejar de renegar por los errores del técnico y los jugadores. Pero el mal humor pasará, tarde o temprano, y la próxima vez que la selección Argentina sea convocada a algún partido veré a mi abuela frente a la pantalla, gritando como cualquier otro fan, esperando algún gol de Messi.
Ah, una última cosa… ella también le va al Barça de vez en cuando.
Aquí mi abuela con mi tía, un día de diciembre :P
miércoles, 16 de junio de 2010
Fan Tan (II) o cómo hacer que un libro raro tenga un final casi inesperado
A ver… ¿qué puedo decir de Fan Tan? Es un libro raro, al menos para mi gusto, lleno de detalles que amas u odias, con un desarrollo de la trama que no sabes si ha sido bueno o malo, y con un final que puede ser inesperado para muchos y malo para algunos. No sé si deba o no deba recomendarlo, aun no puedo hacerme a una opinión clara, pero el que quiera intentarlo, adelante, nada pierde con leerlo… y hasta pueda ayudarme a digerirlo xD.
Primero hablemos de lo bueno, lo bacano, lo entretenido de Fan Tan. El libro es corto, relativamente, unas 353 páginas en la edición de SUMA de Letras de 2006, lo que ayuda a avanzar rápidamente en el relato. Los dos personajes principales, Annie Dowlty y Lai Choi San, están bien definidos y nunca dejan de lado el carácter regio que debe identificarlos. En cuanto a la trama, los capítulos seis y siete son, a mi parecer, excelentes; la forma en que los autores narran lo que va ocurriendo, paso a paso, cargado el texto con detalles que pueden parecer algo minuciosos pero terminan siendo importantes a la hora de la resolución… ¡ah! ¡Eso me gustó!.
Lo malo, lo aburrido, los sinsabores del libro son muchos pero parece que, en sí, fueran los mismos que ayudan al relato a ser entretenido. Lo primero, Annie Doulty. El personaje fue hecho a la medida de Marlon Brando ya que, en un principio, este era un guión, no una novela, y fue pensado para parecerse a su autor, pero tiene detalles que no me trago, que se me atascan y no me dejan saborearlo como quisiera; es demasiado seguro de sí mismo, es casi omnipotente. Además, me molesta bastante el tono colonialista en que Fan Tan fue escrito, es casi tan similar al lenguaje usado en las películas norteamericanas sobre la guerra de Vietnam, con la misma mirada de superioridad racial de los “blancos” hacia los “chinos”, además de hacer encajar en ese término a todos los habitantes de Asia cuyos ojos son rasgados; para Annie es lo mismo un chino, un malayo, un filipino o un mongol. Además, hay un detalle del final que me reconfirma la visión colonialista, algo relacionado con Lai Choi San que no les diré porque les dañaría la trama, si lo quieren leer.
Sobre esto último, resulta un poquito contradictorio teniendo en cuenta que la protagonista es una china, y es que, a pesar de que ella es tan capaz, tan inteligente y tanto o más intrépida que Annie, siempre tiende a ser subvalorada por el autor, al punto de convertirla casi en una pobre pirata con ínfulas de mucha cosa; eso sí, de que tiene un carácter regio, lo tiene.
Ah, una última cosa que no me gustó ni cinco, la manía de escribir como, se supone, hablan los chinos el español. Ejemplo: -¿señol Fled? –dijo, y le brillaron los ojos. Annie asintió-. No, señol. Ninguno señol Fled viene aquí. Ninguno, señol. Yo no sé ustedes, pero a mí me duele la cabeza sólo de verlo ¿no era más fácil indicar que lo había dicho con un marcado acento chino?, odié cada diálogo en el que algún chino intervenía sólo por esta cuestión.
En fin, creo que optaré por darle una calificación intermedia a Fan Tan. Debo reconocer que ha sido un libro entretenido pero hubiese podido dar más. Por cierto, no le crean a la descripción del libro cuando dice que Annie es un consumado maestro del Fan Tan.
PD: les dejo dos imágenes de las portadas de los libros. Esta tipo vintage es de la primera edición, en 2005. Linda ¿no?
Y esta es la que yo tengo, de 2006.
Primero hablemos de lo bueno, lo bacano, lo entretenido de Fan Tan. El libro es corto, relativamente, unas 353 páginas en la edición de SUMA de Letras de 2006, lo que ayuda a avanzar rápidamente en el relato. Los dos personajes principales, Annie Dowlty y Lai Choi San, están bien definidos y nunca dejan de lado el carácter regio que debe identificarlos. En cuanto a la trama, los capítulos seis y siete son, a mi parecer, excelentes; la forma en que los autores narran lo que va ocurriendo, paso a paso, cargado el texto con detalles que pueden parecer algo minuciosos pero terminan siendo importantes a la hora de la resolución… ¡ah! ¡Eso me gustó!.
Lo malo, lo aburrido, los sinsabores del libro son muchos pero parece que, en sí, fueran los mismos que ayudan al relato a ser entretenido. Lo primero, Annie Doulty. El personaje fue hecho a la medida de Marlon Brando ya que, en un principio, este era un guión, no una novela, y fue pensado para parecerse a su autor, pero tiene detalles que no me trago, que se me atascan y no me dejan saborearlo como quisiera; es demasiado seguro de sí mismo, es casi omnipotente. Además, me molesta bastante el tono colonialista en que Fan Tan fue escrito, es casi tan similar al lenguaje usado en las películas norteamericanas sobre la guerra de Vietnam, con la misma mirada de superioridad racial de los “blancos” hacia los “chinos”, además de hacer encajar en ese término a todos los habitantes de Asia cuyos ojos son rasgados; para Annie es lo mismo un chino, un malayo, un filipino o un mongol. Además, hay un detalle del final que me reconfirma la visión colonialista, algo relacionado con Lai Choi San que no les diré porque les dañaría la trama, si lo quieren leer.
Sobre esto último, resulta un poquito contradictorio teniendo en cuenta que la protagonista es una china, y es que, a pesar de que ella es tan capaz, tan inteligente y tanto o más intrépida que Annie, siempre tiende a ser subvalorada por el autor, al punto de convertirla casi en una pobre pirata con ínfulas de mucha cosa; eso sí, de que tiene un carácter regio, lo tiene.
Ah, una última cosa que no me gustó ni cinco, la manía de escribir como, se supone, hablan los chinos el español. Ejemplo: -¿señol Fled? –dijo, y le brillaron los ojos. Annie asintió-. No, señol. Ninguno señol Fled viene aquí. Ninguno, señol. Yo no sé ustedes, pero a mí me duele la cabeza sólo de verlo ¿no era más fácil indicar que lo había dicho con un marcado acento chino?, odié cada diálogo en el que algún chino intervenía sólo por esta cuestión.
En fin, creo que optaré por darle una calificación intermedia a Fan Tan. Debo reconocer que ha sido un libro entretenido pero hubiese podido dar más. Por cierto, no le crean a la descripción del libro cuando dice que Annie es un consumado maestro del Fan Tan.
PD: les dejo dos imágenes de las portadas de los libros. Esta tipo vintage es de la primera edición, en 2005. Linda ¿no?
Y esta es la que yo tengo, de 2006.
lunes, 14 de junio de 2010
Nuevo "logo"
Sabiendo que el anterior no era nada bonito y aprovechando que estoy en vacaciones, he diseñado una nueva barra para el blog. No soy muy buena con el PhotoShop pero creo que me ha quedado bastante bien ¿Ustedes qué opinan?
Por cierto, no se olviden de los peces, tienen hambre :P
Por cierto, no se olviden de los peces, tienen hambre :P
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